TAKATARI

Plataforma de plásticos circulares inclusivos centrada en la igualdad y el impacto social

 

identidad visual

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Contexto y reto

Takatari es una plataforma orientada a la economía circular del plástico desde una perspectiva de inclusión social, concebida desde una lógica social, digital y circular. El proyecto parte de la necesidad de apoyar la transición hacia una economía circular real, especialmente en contextos donde impacto ambiental, social y económico están profundamente interrelacionados.

El objetivo no era únicamente habilitar un mejor reciclaje, sino construir un modelo capaz de mitigar el cambio climático mientras se refuerzan estructuras de inclusión social y se generan oportunidades económicas sostenibles. En este contexto, Takatari se plantea como una plataforma de economía circular social, donde tecnología, procesos y personas funcionan como un sistema integrado.

El principal reto del proyecto consistía en traducir visualmente un modelo basado en planeta, personas y beneficio, sin priorizar ninguno de estos elementos ni introducir jerarquías artificiales que contradijeran el propio enfoque del proyecto.

El proceso comienza analizando estructuras gráficas circulares regulares como base formal. Estas referencias permiten explorar sistemas donde los elementos se organizan de forma concéntrica y equilibrada, sin una jerarquía visual dominante.

A partir de esta base, se realizan las primeras aproximaciones para integrar los conceptos de planeta, personas y beneficio dentro de una misma estructura, evaluando cómo se relacionan entre sí cuando se representan mediante formas circulares.

Uno de los conflictos conceptuales clave surge al representar personas y beneficio con el mismo peso. Al tener el mismo tamaño conceptual, no pueden integrarse de manera directa dentro de una única forma dominante sin romper el principio de igualdad.

Este problema lleva a descartar soluciones jerárquicas y a explorar una resolución basada en la reflexión y la simetría. Personas y beneficio se relacionan mediante un eje común, reforzando visualmente la idea de equilibrio entre trabajo y sus beneficios, siempre dentro del marco que representa el planeta.

A partir de esta estructura, el sistema evoluciona incorporando una lectura de paisaje abstracto. La división horizontal de la forma genera un horizonte que remite a la idea de un nuevo amanecer, asociado a transformación, inicio y posibilidad de cambio.

El uso del espacio negativo en la forma central permite expresar el concepto de inclusión de manera estructural: una forma encajando dentro de otra, siendo incluida como parte del sistema, no añadida posteriormente.

La integración del concepto circular refuerza la relación con la economía circular y el reciclaje, manteniendo la coherencia formal del conjunto. El color se concibe como una extensión del paisaje, con tonos vibrantes, positivos y optimistas que conservan la capacidad figurativa del sistema y permiten variaciones sin perder coherencia.

El resultado es una identidad visual construida como un sistema circular coherente, capaz de integrar economía circular, inclusión social e igualdad dentro de una misma estructura formal, alineada con el funcionamiento real del modelo de Takatari.